La electrólisis percutánea intratisular (EPI) ecoguiada es una técnica avanzada de fisioterapia invasiva que, aplicada correctamente, permite romper adherencias y liberar estructuras que han quedado fijadas tras una lesión.
Por ejemplo, cuando un paciente sufre una rotura del músculo semitendinoso (uno de los isquiotibiales), puede formarse una cicatriz en la zona de la lesión. Este músculo termina justo por encima del nervio ciático, y si no se realiza una recuperación adecuada o la persona pasa muchas horas sentada, puede aparecer fibrosis. Esta fibrosis provoca adherencias entre la cicatriz y el nervio ciático, dificultando su movilidad y generando dolor o síntomas neurales. Gracias a la electrólisis ecoguiada, junto al efecto mecánico de la aguja, podemos provocar una ruptura controlada de los planos fibrosados, liberando las adherencias y permitiendo que el nervio ciático se movilice correctamente de nuevo.
El resultado suele ser muy positivo, con una mejora rápida de los síntomas. En muchos casos, el cambio es espectacular, especialmente cuando la fibrosis estaba limitando la función y generando dolor persistente. Este proceso, conocido como «lisis selectiva», no solo reduce la inflamación crónica, sino que también restaura la elasticidad y fuerza del tejido. En palabras simples: la EPI «reinicia» el proceso de curación que estaba estancado.