Lesiones aparato locomotor

Enfermedades del aparato locomotor

Practicar deporte o realizar ejercicio físico está en auge y cada vez más gente se anima a tener una vida sana. Además, hay determinados trabajos que requieren un gran un esfuerzo y una alta exigencia física que pueden pasar factura. Esto repercute de manera directa en que puedan producirse problemas en el sistema osteoarticular y el sistema muscular. Por ello, hay que poner especial en este tipo de pacientes con más propensión de contraer alguna lesión relacionadas con el aparato locomotor.

¿Qué enfermedades y lesiones están relacionadas con el aparato locomotor?

Por ejemplo, las enfermedades del aparato locomotor más conocidas podrían ser la osteoporosis, la artritis, los procesos degenerativos de la articulación o artrosis que están relacionados directamente con los huesos o las articulaciones. Algunas patologías pueden producir dolor, pérdida de masa ósea, pero no solo eso, sino que también pueden aparecer lesiones óseas o musculares que pueden volverse crónicas.

Las lesiones musculares pueden clasificarse en diferentes tipos:

  • Las microrroturas de fibras musculares es a lo que conocemos como “agujetas”.
  • Los desgarros musculares también provocado por roturas de fibras de etiología variada.
  • Las contusiones musculares, provocadas principalmente por un impacto que ejerce presión de el músculo contra el hueso.
  • Las tendinopatías, el calambre o las contracturas también se engloban en este grupo y todas ellas producen dolor y algunas de ellas cursan con inflamación.

Las lesiones óseas pueden estar causadas por osteoporosis o por un golpe.  Dentro de ellas, existen dos tipos:

  • Las fisuras se definen como rotura parcial del hueso, o lo que es lo mismo una fractura de hueso incompleta. Se caracteriza por no haber una separación de los bordes.
  • Las fracturas son más graves y ya implican la rotura total del hueso. En el caso de la fractura, esta puede ser interna o externa, dependiendo de si el hueso atraviesa la piel o no.

En el caso de los deportistas una lesión muy habitual es el esguince. Se suele producir en el tobillo y ocasiona dolor e hinchazón. Desde Clínica Alhóndiga podemos ofrecer infinidad de consejos y tratamientos para prevenir esta tipo de lesiones, así como un asesoramiento de una correcta realización de los ejercicios.

Si necesitas cualquier servicio de Fisioterapia en Bilbao, no dudes en contactar con nosotros. Contamos con los mejores profesionales.

 

Lesiones deportivas que requieren un fisioterapeuta

Lesiones más comunes en deportistas

Durante la práctica habitual de un deporte es frecuente que se presente algún tipo de lesión, ya sea crónica o aguda. En estos casos lo adecuado es recibir tratamiento de parte de un especialista en el área, como lo es el fisioterapeuta deportivo.

Este profesional está capacitado para analizar las repercusiones de la actividad física en el organismo. De igual forma, evalúa individualmente al deportista desde el punto de vista preventivo a fin de evitar lesiones, o curativo, cuando se presentan.

Lesiones habituales en deportistas

Las patologías en estos casos se deben a tres factores principales: actividad repetitiva, sobrecarga muscular o traumatismos. Veamos las más frecuentes tratadas por un fisioterapeuta.

Tendinopatía

Se debe a una inflamación tendinosa, causada por la actividad repetitiva. Las más frecuentes son el codo de tenista y de golfista.

Calambres musculares

Son contracciones musculares dolorosas que aparecen en los pies, tobillos o región gemelar, frecuentes en los runners.

Esguinces

Se trata de distensiones de los ligamentos sometidos a una elongación excesiva por una torcedura en la articulación. Se presentan frecuentemente en muñecas, tobillos y rodillas.

Lesiones de la rodilla

En esta articulación los problemas más comunes son el síndrome de la banda ileotibial, la tendinitis y la rodilla de corredor. También pueden presentarse lesiones en los ligamentos cruzados, el cartílago articular o los meniscos.

Luxaciones

En este caso los huesos de una articulación sufren un desplazamiento recíproco. El tratamiento consiste, entre otras acciones, en devolver el hueso desplazado a su lugar. Son frecuentes en los dedos, el hombro y la rótula.

Fracturas

La fractura es la ruptura de la integridad de un hueso, generalmente producida por un traumatismo. Según cualquier fisioterapeuta, también existe la fractura de estrés, generada por un debilitamiento del tejido óseo por una actividad muscular intensa y repetitiva.

En la Clínica Alhondiga contamos con profesionales especializados en fisioterapia deportiva y podéis contactarnos para cualquier asesoría o evaluación.

ATENCION TROMBOSIS

 

A todos nos gusta viajar. De vez en cuando sentarse a esperar que pase el tiempo, retrasar una y otra vez el despertador o levantarnos un domingo y pasarnos el día en el sofá es simplemente genial. Sin embargo, ¿alguien no ha tenido unas ganas locas de levantarse de la silla en la que esta obligado a estar sentado durante horas? Viajes largos, proyectos agobiantes y, en definitiva, un sinfín de horas con el culo que se queda sin sangre.

-Llevo 6 horas sentado en este autobús y al levantarme me ha venido un dolor en el gemelo muy fuerte… creo que me ha pegado un tirón. Voy a acudir al fisioterapeuta a que me “descargue”-.

El paciente, despreocupado, acude a su fisioterapeuta habitual, aprovecha así para contarle que tal le ha ido durante las vacaciones y jactarse de lo moreno que se ha puesto en la playa. Nada más llegar…

-Túmbate en la camilla boca abajo, no se si sabes que el masaje en los gemelos es un poquito doloroso, pero eres un campeón y lo vas a aguantar bien-

Nada mas ponerle la mano encima del gemelo algo va mal. Esta excesivamente caliente, hinchado, rojo entonces le pregunta como empezó. A ver si fue al salir a correr como que notara una punzada o al pasar rápido un paso de cebra… nada de eso… al levantarse después de un periodo largo de inmovilización apareció un dolor súbito, profundo y constante en el gemelo, como detrás de la rodilla.

Resultado: trombosis venosa profunda.

¿Que es la trombosis venosa profunda? ¿Cómo sabemos que aparece?

La trombosis venosa profunda es una patología con un frecuencia y gravedad altas. Se trata de una formación de un coagulo o trombo en una vena.  Se suele producir en zonas de válvulas venosas que es donde se estanca la sangre con más facilidad. Puede aparecer de forma aislada o asociado a alguna enfermedad sistémica. Aparece de forma frecuente en las extremidades inferiores después de un periodo de inmovilización prolongado pero también puede ir asociado a operaciones quirúrgicas. Es más frecuente en personas con padecen de obesidad.

El trombo tiene la capacidad de viajar por el torrente sanguíneo hasta llegar a los lugares menos pensados, incluyendo el pulmón. En ese caso se puede producir una embolia pulmonar e incluso provocar la muerte. Es una urgencia médica pues cuando aparece en las piernas es letal en un 3% de los casos.

Esta absolutamente contraindicado realizar manipulaciones en la zona pues puede ayudar al trombo a desprenderse de la zona y comenzar a viajar.

Es importante realizar un buen cribado de las posibles situaciones graves antes de comenzar con cualquier tratamiento y para ello lo mas importante es preguntar al paciente las preguntas necesarias. Si no preguntas, no sabes.

 

 

 

 

 

 

NI INMOVILIZAR ESGUINCES NI CERVEZA A LAS EMBARAZADAS

En las últimas décadas las ciencias de la salud están cambiando mucho. Figuras como los fisioterapeutas están ganando importancia en el espectro del dolor y la disfunción. Hace 30 años la mayoría de los esguinces se inmovilizaban con escayola y se mandaba reposo. Pasaba lo mismo con algunas costumbres aceptadas socialmente como correctas y que hoy nos asombran y hasta nos pueden hacer gracia: mi padre recuerda que a los niños se les daba vino quinado para estimular el apetito y como “reconstituyente”; tan asombroso para nosotros como la costumbre de darles a las madres lactantes cerveza para mejorar la calidad de su leche. Lógicamente, al cabo no pudo certificarse experimentalmente la validez de aquellas prácticas que no pasaban por el aro del “método científico”.

Viene esto a que hoy hablaremos de la importancia de no “inmovilizar todo lo que se mueve” por ejemplo, los esguinces. La palabra esguince viene del antiguo latín vulgar “exquintiare” que significa desgarrar algo en 5 pedazos. En la actualidad la palabra esguince se utiliza para definir cuando una articulación ha sufrido un movimiento excesivo que ha superado los rangos de movilidad que la misma permite. Los ligamentos son los responsables de evitar que una articulación tenga un movimiento excesivo y cuando hay un esguince estos sufren. Por lo tanto, en la actual literatura médica esguince se refiere a la sobredistensión de un ligamento.

Aun así, los esguinces se les denomina con el acompañamiento de una articulación; por ejemplo, esguince de muñeca, esguince de tobillo, esguince de rodilla… Tal y como podemos observar, estos diagnósticos no hacen referencia a ningún ligamento, tan solo se hace referencia a la zona que duele. Así pues y tal y como indicaba anteriormente, la palabra esguince determina el sufrimiento de un ligamento; entonces: ¿a qué ligamento en concreto hace referencia un esguince de tobillo? Una vez llegue a oír esguince de empeine…

Después de un esguince hay que parar. Por supuesto. Lo saben aquí y en la Conchinchina. Pero ¿por qué ya no se ponen escayolas a los esguinces? Muy sencillo. LA CARGA REGENERA MIENTRAS QUE LA DESCARGA CRONIFICA Y FIBROSA TEJIDOS. Por tanto, la mejor forma de recuperar cualquier lesión es empezando a movilizar con cuidado la zona afectada desde el minuto uno, siempre y cuando no haya dolor al moverlo. Y ahí es donde entramos nosotros los fisioterapeutas.

¿Sabías que en un día de inmovilización total perdemos un 50% de ciertas fibras de un músculo? ¿Y que al segundo día perdemos otro 50% de las que quedan y así sucesivamente? Al final la escayola en un esguince de tobillo tiene en muchas ocasiones más perjuicios que beneficios pues, además de la atrofia, se genera una gran pérdida del control sobre la articulación por parte de los músculos y, como consecuencia, la probabilidad de que reaparezcan nuevos esguinces es enorme.

“Con esto del fitness y de que ahora todo el mundo se cuida más los fisioterapeutas empezáis a tener mucho trabajo” suelen decirnos. Pues bien, aunque sea cierto que la tendencia al cuidado y al ejercicio cotidiano va en aumento, lo que está marcando la verdadera diferencia es el aumento del conocimiento científico de la disciplina que, aunque nos obliga a estar permanentemente al día y reciclándonos, también nos abre muchas posibilidades de intervención fisioterapéutica que antes no se conocían y que resultan esenciales para la recuperación de cualquier lesión. Por ejemplo: menos inmovilizar esguinces y más trabajo de fisioterapia con ellos.

Escrito por Juan Gorostiza

PARAR O NO PARAR, ESA ES LA CUESTIÓN

 

Tendinitis/tendinopatía

 

Muchas personas acuden a la clínica y cuentan: me duele la rodilla, por donde el rotuliano. Paré durante dos semanas de hacer deporte, pero no se me pasa. ¿Qué hago? El médico me recetó antiinflamatorios y mejore los primeros días, pero ahora estoy igual, incluso peor. Creo que he hecho bien en parar, cuando no salgo a correr me encuentro mejor, sin embargo, cuando lo intento vuelve a aparecer el dolor, además me duele al acabar el ejercicio y también al día siguiente.

Y a continuación, vienen las preguntas: ¿Cuánto tiempo voy a estar con dolor?, ¿puedo seguir corriendo?, ¿Me pongo hielo al acabar?, ¿dejo de correr y me paso a la bici? ¿ha hecho bien el paciente en parar la actividad?, ¿Por qué los antiinflamatorios no le quitaron el dolor?, ¿Qué puede hacer la fisioterapia aquí?, … Todas estas preguntas se deben responder y hacerlo con seriedad y rigor permite tratar al paciente, curarle o aliviarle y generar confianza con el terapeuta.

Hoy se sabe que el reposo absoluto esta totalmente contraindicado en tendinitis. ¿Por qué? Porque el tendón es un tejido vivo, que requiere actividad para que se recupere, ya que es sensible al movimiento. Es tan malo pasarse haciendo ejercicio, cómo parar el ejercicio bruscamente.

Desde Clínica Alhóndiga recomendamos que los “runners”, por ejemplo, sigan corriendo, pero la mitad de la mitad durante las primeras semanas.

Lo más importante para la recuperación del tendón es el control de la carga. Esto es tan sencillo como hacer que la vuelta al ejercicio sea progresiva en cantidad e intensidad. Y para ello necesitaremos medir la carga porque necesitaremos dar el estimulo justo para que el tendón se repare y no fracase en el intento de reparación. El fisioterapeuta es quien aconseja y da estrategias para controlar esta carga. El tendón requiere tiempo de recuperación, en torno a 3-4 meses. Durante este periodo iremos incrementando la actividad, intensidad y duración del ejercicio para estimular la propia recuperación, pero evitando sobreesfuerzos.

¿Y si nos duele al rato de correr? es una sensación a tener en cuenta, pero no la más importante. Se recomienda valorar el dolor de tendón 24 horas después del ejercicio porque esa sensación sí que la más importante. Sí al día siguiente el deportista se encuentra peor es muy posible que se haya excedido en alguno de los parámetros de la actividad. Por otra parte, no se recomienda el estiramiento ni el hielo posterior a la actividad deportiva en caso de tendinitis, puesto que el tendón es una estructura que recibe poca sangre y el frío puede estar limitando su regeneración. En cuanto al uso de antiinflamatorios tampoco es aconsejable por dos motivos:  en primer lugar, porque si enmascaramos el dolor, no sabremos cuantificar la carga adecuada y en otra parte porque no esta tan claro que en el tendón haya sustancias inflamatorias, razón porque el término “tendinitis” ha pasado a llamarse actualmente “tendinopatía”.

Soy tu dolor de rodilla

 

Debatiendo el otro día con mis amigos muchos manifestaban su deseo de mantener una vida deportiva activa, que les aportase pasión, ilusiones y salud. Y algunos preguntaron ¿Qué es lo que puedes hacer para que las lesiones te respeten? ¿Acaso las consideras fruto de azar?

Lo cierto es que cada uno de nosotros tiene un talón de Aquiles. Mientras a algunos nos afecta la lactosa, otros tienen escoliosis y de repente, un día tocan a la puerta:  ¡Toc toc!  ¿Quién es? -Soy tu dolor de rodilla, he vuelto de vacaciones-.

Puedes rendirte y resignarte a que “esto es lo que hay” o tratar de hacer algo. Hay quien abandona después de estar tomando medicación durante 5 meses, cuando ya comienza a tener reflujo o después de haber recibido 80 sesiones de laser terapéutico o electroterapia.

La creencia de que no hay soluciones y que la mejor opción es acostumbrarse y abandonar cualquier tipo de tratamiento es una de las razones principales por las que estas personas no mejoran. Nuestras barreras mentales son mas fuertes que los prototipos de muro que estos días presentaba el presidente Trump.

Es verdad que existen patologías y dolores que nos impiden literalmente realizar cierta actividad física pero también es verdad es que una lesión no va a mejorar tomando pastillas como única cura.

Todos conocemos el dicho de “el tiempo lo cura todo”. Desgraciadamente, en lo referente al cuerpo humano no es así. En rehabilitación el 50% del éxito del tratamiento depende del paciente: de que realice efectivamente los ejercicios que le mandan para casa y que no solo los realice el primer día. Importa mucho que se respeten los tiempos de inmovilización o que los entrenamientos se realicen de la forma mas adecuada.

Si quieres que te respeten las lesiones, respétalas tú a ellas y verás que no son invencibles en absoluto. Todo lo contrario. Solo necesitas constancia y no caer en la resignación. Y no olvides que un fisioterapeuta profesional te puede ayudar mucho.

UNICORNIOS

 

Estamos en una pradera cuando oímos el sonido que producen los cascos de un animal con pezuñas al pisar. Por simple probabilidad, lo primero que pensaríamos sería en un caballo que se acerca a galope. Si no fuera el caso, seguramente nuestra segunda opción se tratase de una cebra. Pero en lo que jamás pensaríamos sería en un unicornio ¿verdad?

Con la salud pasa lo mismo. El caballo sería un tirón, la cebra una hernia de disco y el unicornio… a saber. En fin, como dijo René Descartes; daría todo lo que se por la mitad de lo que ignoro. El problema con el dolor es que muchas veces está repleto de fantasía. Dolores no resueltos por ningún especialista que convierten al que lo padece en un clásico “paciente ping-pong”, que rebotan en busca de soluciones. Quizás los cascos no sean esta vez de caballo o cebra y no tenga una “contractura” o un “pinzamiento”. Quizás haya que preguntar cosas como: ¿te despierta por la noche?, ¿coincide la hora?, ¿has adelgazado? o ¿te sientes especialmente cansado?. Quizás sea un unicornio. Quizás sea un proceso tumoral. Quien sabe.

El principio de parsimonia o navaja de Ockham dice asi: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Podría atribuirse a algunas ciencias pero no a las ciencias de la salud. Después de todo, hay cosas que si que sabemos. Y es que, sin preguntas no hay respuestas. ¿Verdad?

 

Escrito por Juan Gorostiza

Socio fundador de “Clínica Alhóndiga”

PÍLDORAS MÁGICAS

Vivimos en una realidad paralela. Queremos tener la cena en 5 minutos, que nos sirvan el café los primeros y hacernos ricos de la noche a la mañana. Aquel concepto americano que consistía en tener “UNA IDEA”, con la cual cambiamos el mundo ha hecho mucho daño a una sociedad como esta. Aquello se lo reservamos a Mark Zuckerberg, a Steve Jobs o a los hermanos Wright. Para el resto de los mortales, los cambios llegan con perseverancia, trabajo y optimismo.

Lo mismo ocurre con el dolor. Acudimos a un médico, a un dentista o a un fisioterapeuta buscando resultados inmediatos, eficaces y duraderos. Al médico le comentamos que llevamos toda la vida con reflujo; pero que no vamos a cambiar la dieta, ni a dejar de consumir bebidas alcohólicas bajo ningún concepto. Total, seguro que los americanos han encontrado con tanta inversión en I+D una cura inmediata para la acidez que tanto me molesta. Al dentista le comentamos que lo de la higiene bucal se nos olvidó cuando dejamos de ver la familia Telerín pero que en unas pocas citas, y con unos precios “razonables”, queremos tener la dentadura de Penélope Cruz. Del fisioterapeuta, que te voy a contar, en ocasiones le pedimos milagros. No nos movemos del sofá durante 10 años y pretendemos correr una maratón o una “Spartan Race” que están ahora tan de moda.

Quien sigue rutinas poco saludables no puede pensar que su cuerpo no lo pagará con dolores y que, por lo tanto, al cabo habrá que tomar medidas agresivas como operaciones quirúrgicas para poder recuperar un poco de la calidad de vida que tenían. Es obvio. Falta solo saber cuánto tardarán en darse cuenta y cuantas veces habrán buscado soluciones en innumerables profesionales de la salud que no pueden cuidar de ellos si no ponen de su parte.

 

Escrito por Juan Gorostiza 

Socio fundador de “Clínica Alhóndiga”

TENGO UNA HERNIA

Son las 19:00 horas. Llueve. Ya ha anochecido y la jornada ha resultado provechosa. Me queda una última cita. Aparece una paciente desbocada, histérica y realmente irascible. Entra diciendo que “se ha herniado”. Desde ese momento yo me cuido del lenguaje que voy a utilizar durante la sesión, evitando que se aferre a clásicos populares como “tengo una pelota ahí atrás”, “tengo montado un músculo” o “tengo una contractura”.

Realizo una recopilación de la historia clínica y una investigación sistemática sobre los posibles “red flags” que me alerten de patologías de gravedad. Exploro, valoró algunos test e intento buscar movimientos restringidos. No reproduzco síntomas, por supuesto no hay “bultos” ni “contracturas” y no presenta restricción con dolor hacia ningún movimiento. Nada me cuadra. Exprimo mi cabeza para pensar cual va a ser la solución para un paciente como este cuando me doy cuenta de que la persona no para de hacerme indicaciones de donde se encuentra su “bulto”. Entonces entiendo que quizás lo mejor no sea aplicar un determinado tratamiento en la zona de dolor (que según ella es toda la espalda) porque no me gusta aquello de “descargar porque nos pagan por ello”. No quiero reforzar esa creencia patológica y errónea que tanto daño nos hace, lo mismo que las campañas de marketing en las que aparece “fisioterapeuta” y una imagen retocada de unas manos de modelo tocando un cutis perfecto. Por eso decido parar la sesión y seguir preguntando.

Curiosamente, ante preguntas concretas como “¿te duele cuando te levantas de una silla o es más cuando estás tumbada boca arriba?” no sabe responderme y termina reconociendo que hoy, en concreto, no ha tenido dolor, pero si un horrible día en su trabajo.

Converso con la paciente durante 20 minutos y le explico los tipos de dolores que pueden aparecer cuando existe una hernia discal que da síntomas o los que encontramos en otras ocasiones. La tranquilizo, converso y le ofrezco que se vaya sin ponerle la mano encima. Tan solo la invito a que se anime a andar todos los días y, si no le gusta, a realizar alguna actividad que le haga disfrutar.

La paciente se marcha con una sonrisa en la cara y con una actitud muy distinta a aquella con la que había entrado. Al de un tiempo le llamo para preguntar y afirma no haberse ni acordado de la espalda.

Quizás lo que venía buscando era la afirmación por parte de un profesional acerca de la “contractura” que le había debido encontrar alguien cercano o, simplemente, porque quería recibir un “masaje relajante”. No lo sé. Tan solo sé que en esta profesión hay que trabajar en base a una hipótesis y que, sin ella, el tratamiento carece de sentido profesional. Entiendo lo de que “el cliente siempre lleva la razón” pero también comprendo que en una profesión sanitaria como esta los pacientes acuden a pedir ayuda a un profesional que sabe lo que hace mejor que ellos. Necesitamos que nos guíen en la valoración subjetiva, por supuesto, pero nosotros debemos saber ser el filtro que, vistos los datos y las exploraciones, determina el tratamiento para mejorar algo siempre tan complicado y multifactorial como es el dolor.

Escrito por Juan Gorostiza

Socio fundador de Clínica Alhóndiga 

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¿Por qué se llama fisioterapia?

El origen etimológico de la palabra fisioterapia está en las palabras griegas “physis”, que significa naturaleza y “therapehia”, que significa tratamiento. Sin embargo, los orígenes del uso de agentes físicos como método terapéutico se remontan a la edad más primitiva, donde todos los tratamientos se vinculaban con rituales y actos mágicos. Así fue hasta la era helénica cuando comenzó a dejarse de lado el empirismo y el espiritualismo, creándose los principios básicos del concepto de medicina occidental.

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